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Relajarse no puede ser otra obligación más: así se convierte en un placer

Relajarse no puede ser otra obligación más: así se convierte en un placer

“No llego al masaje ni a la clase de pilates. Qué estrés”. ¿Te ves reflejada en esta frase? Es más normal de lo que parece: aquello que comenzamos a hacer para desconectar de la rutina se convierte en una obligación que, en lugar de quitarnos preocupaciones, nos las pone.

Pero, cuando esto sucede, solo hay que sentarse a pensar qué nos está pasando, qué es aquello de lo que podemos prescindir y lo que más nos apetece hacer en nuestro tiempo libre. Y, sobre todo, hay que repetirse un mantra: no pasa nada. Esa clase de yoga no era tan importante.

Rutinas para el descanso

Relajarnos, valga la redundancia, tiene que servir precisamente para eso, para que tomemos distancia y miremos la realidad con perspectiva. Lejos de imponernos quehaceres, pequeñas rutinas que nos den ese agradable rato de relax que necesitemos (y que podamos hacer cuando nos apetezca) son la clave de nuestro bienestar.

Una de ellas puede ser algo tan simple como desmaquillarse. Nuestra piel necesita que lo hagamos diariamente, pero, además, puede convertirse en uno de esos momentos de tranquilidad que guardamos para nosotras mismas para relajarnos antes de dormir.

Despertar un sábado, calentar un café, coger tu revista favorita y sentarte a leer sobre las tendencias que vienen. ¿Suena a plan tranquilo, verdad? Y a momento de calma para empezar a afrontar el fin de semana con optimismo y muchas ganas. Como deberían disfrutarse todos los findes.

Hay quienes encuentran entre los fogones un remanso de paz y tranquilidad. Si eres una de esas personas, adéntrate en la cocina, abre tu app de recetas y ponte a crear. Prueba nuevos platos, trastea con ingredientes que nunca has catado o prepara tu postre favorito para esa merienda de ‘amigo invisible’ que tienes pronto. Tú te relajarás, pero tus amigas se relamerán

La terapia del boli y el papel

Aquello de que en la vida hay que “plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro” nos suena a frase viejuna, pero de ahí podemos rescatar algo: la escritura es terapéutica. No hace falta que redactes un bestseller, con que le cuentes al papel lo que ronda por tu cabeza será suficiente. Te aclararás las ideas, harás que tus emociones fluyan y, quién sabe, quizás te salga más de un microrrelato bonito.

Esconderse, nos han dicho muchas veces, es algo negativo. Pero no tiene por qué: en ocasiones solo necesitamos un tiempo a solas para sentirnos mejor. Y, si es un rato en el que nos entretenemos probando productos nuevos como las cremas que nos regala el árbol de Rituals, nuestro escondite será un lugar en el quedarse a vivir.

¿Cuánto hace que no te sientas en el sofá a, sencillamente, escuchar tus canciones favoritas? Quién te lo iba a decir a ti, que sacabas los abonos de los festivales con meses y meses de antelación. En muchas ocasiones, lo que nos agobia es haber dejado de hacer cosas que nos encantaban. Así que cero estrés: coge los cascos, dale al play y descansa.

Hablar con nuestras amigas. Ese es el mejor antídoto contra los días malos y agobiantes. Invitarlas a tomar un té calentito en tu hogar, poneros al día y terminar enamorándote de sus últimos productos beauty —que ya has añadido a tu wishlist— son algunos de los detalles que nos devuelven a la tierra y nos hacen ver que, en realidad, nada es tan importante.

Con ellas también comentas los últimos looks de street style que te han gustado y te reconforta ver que no eres la única que sigue fascinada por el mundo blogger. Porque perder el tiempo en internet e ir saltando de un blog a otro siempre ha sido una de tus maneras de desconectar favoritas (paradójicamente hablando).

“Los clásicos serán siempre modernos”, dice una de esas canciones que te gusta escuchar sentada en el sofá. Así que, y siguiendo esa frase, ¿por qué desmerecer a los clásicos de la relajación? Un masaje de esos que te dejan con la mente en blanco y la piel bien suave arregla cualquier día gris.

El relax en los detalles

Siguiendo esta línea, tendemos a infravalorar el poder reconfortante de un chapuzón bien caliente. Convertir nuestro baño en el de un hotel, con aromas frescos impregnando el ambiente y toallas recién lavadas esperándonos cuando salgamos de la bañera (después de ver cómo se han arrugado las yemas de nuestros dedos). ¿Cómo no sentirse a gusto con eso?

El frío, casi siempre, nos recluye en casa. Pero lejos de la ciudad, allí donde la vista se nos pierde en las copas de los árboles, las temperaturas bajas tienen su encanto. Una escapada al campo, respirando la humedad y el frío, y con tus amigos haciendo una barbacoa te hará reconciliarte con el mundo rural. Y vivir una de esas escenas bucólicas de tus pelis favoritas al otro lado de la pantalla.

Si miras tu agenda y no encuentras un minuto libre o Facebook no hace más que sugerirte eventos y tú solo quieres tumbarte a descansar, hazlo. Pocas cosas desahogan más que quitarse pesos de encima. Y relajarte no puede ser una imposición… mucho menos en Navidad. Porque es tiempo de paz, también paz interior.

Imágenes | Unsplash – freestocks.orgToa HeftibaSabri TuzcuJulian Bialowas | Rituals

24 días, 24 ideas beauty para mimarte antes de estrenar la Navidad

24 días, 24 ideas beauty para mimarte antes de estrenar la Navidad

Acabas de mirar la agenda para el mes que viene y se te han abierto los ojos como al emoticono de Whatsapp. Cena con los amigos del cole, vermú con tus primos, comida con tus compañeros de trabajo… Y aún faltan semanas para los días grandes de la Navidad.

Cada vez empezamos antes a celebrar esos encuentros que, con el fin de año como excusa, nos llevan a reunirnos con personas a las que echábamos de menos y a las que siempre decimos “tenemos que vernos más”.

Para afrontar esos días de estrés positivo —ese que nos lleva a emocionarnos constantemente por los reencuentros que nos esperan—, debemos, en primer lugar, mimarnos a nosotras mismas. Solo así llegaremos con energía (y bien guapas) al mes más social del año. ¿Preparada para una cuenta atrás beauty antes de que llegue el 24 de diciembre?

  • 1. Un reseteo de la piel para empezar

Si eres una buena alumna del mundo de la belleza, tendrás más que aprendido que lo primordial, cada día, es desmaquillarse. Pero, si le das a tu piel una ayuda extra para afrontar los días de eventos, mucho mejor. ¿Qué tal una limpieza en profundidad del rostro para deshacerte de células muertas y limpiar poros?

Puede ser la primera quedada navideña con tus amigas: momento beauty para inaugurar la Navidad.

  • 2. Año nuevo, cejas nuevas

La depilación de cejas cambia nuestra expresión facial con una facilidad abrumadora. Bien lo sabemos todas a las que, cuando empezábamos a interesarnos por el universo de la belleza, se nos fue la mano con las pinzas.

Dramas aparte, este es un buen momento para ese capricho al que le tienes tantas ganas: acudir a uno de esos ‘bares de cejas’ donde no te tocarán un pelo más del necesario y te depilarán según la forma de tu rostro.

 

  • 3. La Navidad es de color rojo

También para tus labios. Estrenar ese carmín de brillante color carmesí que tienes en el tocador desde hace meses nunca estuvo más justificado.

  • 4. ¿Pies listos para bailar?

Seas o no de las que vive subida a unos tacones, la Navidad es un periodo en el que tendemos a incluirlos mucho más en nuestros looksDa a tus pies unos mimosantes de estrenar stilettos: prueba un aceite específico para ellos, hazte la pedicura y regálate un masaje. Lista para bailar hasta el año que viene.

  • 5. La mirada en el horizonte

Descansar la vista también es una parte más de la rutina de belleza. Sal a pasear, lanza tu mirada al infinito y deja las lentillas por unos días.

 

  • 6. ¿De uñas en el nuevo año? De eso nada

Que nada te amargue un look. Ni siquiera una manicura imperfecta. Estos días, dedica a tus uñas un poquito de atención y, si te animas, prueba una manicura semipermanente.

  • 7. Estrena vestido… y también medias

La Navidad aumenta nuestras estadísticas de uso de faldas. Y de medias estrenadas. Sí, nos da rabia cuando vemos una carrera que sube por la pierna, pero… ¿y ese placer que da sacarlas del paquete y estrenarlas?

  • 8. Sumérgete en el relax

Para coger fuerzas, nada nos reconforta más que un baño caliente, con luz baja y muchas burbujas. Relax total (y necesario) antes de la vorágine navideña al que puedes poner la guinda con las cremas y sérums con que nos sorprende cada día el calendario de adviento de Rituals. Pura Navidad y puro momento zen.

  • 9. Un fin de semana para perderse y desconectar

Si hay algo que nos ponga más guapas que unas buenas vacaciones, que nos lo digan. Como no podemos estar todo el año en el mood holidays —no somos del klanKardashian—, nos conformamos con un finde en la montaña alejadas del móvil.

  • 10. Pruebas de tocador antes de salir a brillar

Nos encanta maquillarnos, pero, a veces, caemos en la rutina de aquello que ya tenemos dominado: el eyeliner perfecto, el colorete en su punto y el labial bien perfilado. ¿Por qué no probamos algo nuevo esta Navidad? Eso sí, recomendación de la casa: ensaya tu look antes del día D. Te ahorrarás más de un disco desmaquillante.

  • 11. Piel descansada, piel bonita

A veces nuestra piel pide a gritos que la dejemos unos días libre de maquillaje. Hazle caso y deja las bases y los correctores para el finde. De lunes a viernes… tira del ya clásico ‘I woke up like this’.

  • 12. Protección para el frío

Igual que protegemos nuestra piel en verano, en invierno debemos hacer lo mismo para que el frío y la radiación solar no nos provoquen rojeces ni granitos.

  • 13. Apretón de manos a la hidratación

Cuando hablamos de rutinas de belleza, muchas veces nos olvidamos de nuestras manos, que suelen ser nuestra carta de presentación. Prepáralas para todos esos apretones que les esperan con una mascarilla de manos (si no las has probado, ahora es el momento) o con una buena hidratante.

  • 14. Azúcar en los labios… y no para comer

¿Eres una adicta al cacao? Bienvenida al club. Pero, ¿también eres de las que exfolia sus labios? Esto es nivel advanced, al que puedes llegar con un gesto muy sencillo: mezcla un poco de miel, zumo de limón y azúcar blanco y aplícatelo en los labios. Mascarilla lista en un minuto.

  • 15. Una ducha reparadora…

… y exfoliadora. Si después del verano te olvidaste de este ritual, ahora es el momento de retomarlo.

  • 16. Aroma a Navidad

De pequeñas sabíamos que la Navidad se acercaba cuando: a) recibíamos los catálogos de juguetes en casa, b) veíamos los primeros anuncios de perfumes. ¿Y si estrenamos uno nuevo para celebrar que los días de Navidad ya están aquí? Ese que descubrirás al abrir una de las primeras ventanas del árbol de Rituals puede ser un buen candidato.

  • 17. Nuevo look capilar

El flequillo con el que llevas semanas obsesionada o esas mechas baby light que te fascinan. Cerrar el año con un cambio de look no pinta nada mal.

  • 18. Guapa por fuera y por dentro

Un conjunto de lencería puede ser el complemento ideal de ese vestido drapeado que ya tienes fichado.

  • 19. Vela por tu felicidad

Tu hogar, tu refugio y el lugar donde te cuidas. Encender una vela o unas barritas aromáticas y llenar tu dormitorio de buenas vibraciones también puede ser un modo de embellecerte.

  • 20. Todo sea por el turrón

Quien dice turrón dice mazapán, guirlache o jamón serrano. Las comidas de Navidad nos llenan (literalmente) de felicidad. Para afrontarlas con la conciencia bien tranquila, los días previos nos sentarán fenomenal unos batidos detox de los que aprendimos a preparar en verano.

  • 21. Dulces sueños

Lo sabemos de memoria: tenemos que dormir más. Aprovecha los días libres para olvidarte del despertador y remolonear. Tu piel también lo notará.

  • 22. Ponle ojitos a los días de fiesta

Es decir… ¿te atreves con unas pestañas postizas? Las que llevan un toque glitterson ideales para esa cena con tus amigas de la universidad.

  • 23. Adiós a la vergüenza

Se acercan días de aparcar la timidez. Días de cantar, bailar y saltar. Días de perder la vergüenza y disfrutar.

  • 24. Ejercita los músculos de tu rostro

Es decir: sonríe. Suena a frase motivacional aleatoria del tipo de “la sonrisa es tu mejor complemento”. Pero, a veces, no necesitamos mucho más para deslumbrar.

Imágenes | Unsplash – Roksolana Zasiadko Hanny NaibahoAriana PrestesGabriel SilvérioCaleb Frith | Rituals

24 frases y momentos que explican por qué seréis amigas siempre

24 frases y momentos que explican por qué seréis amigas siempre

Sabéis lo que pensáis con solo una mirada. Os reís en las fiestas de cumpleaños de cosas que solo vosotras entendéis. Conocéis las alegrías y penas de la otra como si las hubierais vivido en carne propia. Sois amigas desde hace años y, aunque los tiempos cambien y la vida pase, seguiréis siéndolo y compartiendo confidencias.

Hoy escribimos nuestra carta de declaración de amistad. Porque nunca está de más recordar lo bueno de la vida y lo mucho que nos dan nuestras BFF. Avisamos: en cuanto acabes de leerla estarás cogiendo el móvil para escribirle un “tenemos que vernos”.

  • 1. Las llamadas de teléfono infinitas

Vuestras conversaciones al teléfono han servido tanto para elegir looks como para ayudarte a aprobar un examen. No hay Whatsapp que pueda hacerle sombra a una buena charla por el inalámbrico de casa.

  • 2. Los viajes de la mano por el mundo

Lo que comenzasteis planificando como un fin de semana en la Costa Brava terminó siendo una ruta por el norte de Europa. No hay problema en que los planes cambien… siempre y cuando ella esté contigo.

  • 3. “Tía, no te rayes”

¿La frase que más repetís en vuestras conversaciones? Es normal: vale para zanjar (casi) todas las situaciones.

  • 4. Las fiestas del pijama a cualquier edad

Las hacíais cuando ibais al colegio y las seguís haciendo ahora. Nada une más que una noche compartiendo habitación y repasando qué ha sido de cada uno de vuestros compañeros de instituto.

  • 5. “¿En tu portal en diez minutos?”

No hay crisis emocional que no se arregle así: con un buen café con leche en vuestro bar de siempre y contándoos vuestras historias. Menos mal que siempre está ahí, cuando la necesitas, como un ángel de la guarda.

  • 6. Los regalos de Navidad

Es vuestra tradición. Cada diciembre os sorprendéis la una a la otra con un regalo. Y siempre acertáis. Detalles llenos de encanto como los que esconde el árbol de Rituals, ideales para ese ‘día de cremitas y relax’ que tanto os gusta a las dos.

  • 7. La ropa que nunca te devolvió

Le dejaste ese vestido para la boda de su primo y aún lo tiene en su armario. Y tú tienes tres faldas suyas. Empate.

  • 8. Todos los amaneceres que habéis visto juntas

¿Cuántas veces se os ha hecho de día sentadas en un banco mientras comentabas la noche de baile y risas? Has perdido la cuenta, pero ojalá que sean muchas más.

  • 9. “Pedimos una pizza y lo arreglamos”

“Que sea sin piña, por favor”. Es lo único que tienes que añadir.

  • 10. Las visitas que te hizo en tu año en el extranjero

Cuando te fuiste a vivir fuera, los buscadores de vuelo eran su página de cabecera. Y el bus al aeropuerto tu línea más frecuente. ¡Benditas compañías low cost!

 

  • 11. Las veces que te ha acogido en su nueva ciudad

Cuando se mudó a la otra punta de la Península se te cayó el alma a los pies. Pero prometió tener un hueco en su hogar siempre listo para ti. Y lo ha cumplido.

  • 12. Los planes que habéis maquinado

Aparecer por sorpresa en esa cena no le parecía una gran idea a nadie más. Pero ella te apoyó y te acompañó pese a sus 39 grados de fiebre. Si eso no es amistad, que bajen Selena Gomez y Taylor Swift y lo vean.

  • 13. Cuando te ha hecho aterrizar

Porque, a veces, solo necesitas que alguien te dé un toque de atención para volver a poner el foco donde debías. Y ella sabe cómo y cuándo hacerlo.

  • 14. “Te sabes mi vida mejor que yo”

Cuando repasáis vuestros historiales sentimentales y recuerda cosas que tú ya habías olvidado, esa frase te sale sola. Su memoria es como ese diario que nunca has escrito.

  • 15. Las horas entre probadores un 30 de diciembre

Sois iguales: 30 diciembre, os sabéis a la perfección los catálogos de vuestras firmas favoritas y ninguna tiene vestido para Nochevieja, así que toca patearse las tiendas en busca de looks. Menos mal que vais juntas para evitar que cunda el pánico.

  • 16. Los dramas que convierte en comedias

Animar a alguien cuando está triste es complicado. Pero tu amiga sabe cómo hacerte sonreír hasta en los días más grises.

  • 17. Vuestros disfraces conjuntos

El Halloween en que fuisteis las niñas de ‘El resplandor’, el carnaval en que os convertisteis en las dos versiones del ‘Cisne negro’… Los disfraces en pareja son lo vuestro.

  • 18. “Eso no te queda muy bien”

Sí, te gusta innovar y probar tendencias nuevas, pero lo del chándal con tacones te da un toque Martirio. Menos mal que tu amiga, haciendo gala de la sinceridad en la que habéis basado vuestra amistad, no tiene miedo a decírtelo.

  • 19. Las sesiones de maquillaje en casa

Sois capaces, en un momento, de convertir vuestra casa en un salón de belleza. ¿Y aún os preguntáis por qué vuestras hermanas pequeñas siempre querían sumarse al plan?

  • 20. “No soporto sus canciones, pero te acompaño al concierto”

Ella tan indie y tú tan de música pop. No aguanta los temas melódicos, pero, por ti… lo que sea.

  • 21. El día que te sacaste el carnet y se montó contigo en el coche

Cuando te pusiste al volante por primera vez, ella fue tu copiloto. Y luego le contó a tu madre lo bien que habías conducido, para que comenzara a fiarse de ti.

  • 22. “Un día viviremos juntas”

Lleváis fantaseando con compartir piso y dar la mejor fiesta de inauguración de la historia casi una década. ¿No va siendo momento de lanzarse?

  • 23. “La vemos, pero no lo contamos”

En vuestros círculos culturetas lo negaréis, pero ver ‘Solo en casa’ en Navidad (y hasta la primera de ‘High School Musical’) es uno de vuestros planes invernales preferidos.

  • 24. Todas las veces que te ha ayudado a reponerte

Cuando tenías el corazón roto y solo querías desaparecer debajo de la manta, ahí estaba ella para hacerte sentir mejor y sacarte de casa. Qué importante es tener manos como la suya que nos salven sin, a veces, enterarse siquiera.

Fotos | iStock – SjaleUberImagesJESHOOTSchupacabra | Unsplash – Katie Treadway | Pexels – rawpixels.com

¿Cómo huele tu Navidad? Seis aromas mágicos que nos conquistan en estas fechas

¿Cómo huele tu Navidad? Seis aromas mágicos que nos conquistan en estas fechas

Piensas en tus vacaciones y te viene a la cabeza el olor a piña de tu cóctel favorito. Recuerdas tu infancia y casi puedes oler las baguetes recién hechas de la panadería de al lado de tu casa. Siempre que te acuerdas de un buen momento te da en la nariz la nostalgia en forma de un olor que te encanta. Y eso no es casual: todo se debe a que el olfato es nuestro sentido con más memoria.

No eres la única que cada día se deja algo en el supermercado pero es incapaz de olvidar el olor de las castañas recién asadas cuando un nuevo invierno se asoma a la ciudad. Ni la única que, cada diciembre, vuelve a emocionarse cuando el aroma del té con canela, jengibre y naranja, ese típico que tomabas en las meriendas en tu Erasmus en Inglaterra, llega a su pituitaria.

No se nos ocurre mejor manera de ir abriendo el apetito del espíritu navideño que repasar aquellos olores que nos remiten a la Navidad.

A leña y a chimenea

Olor a frío. ¿Una sinestesia? Para nada: una asociación mental sencilla si piensas en temperaturas bajas y leña para combatirlas. Si tienes en tu hogar una chimenea (o sueles ir de casas rurales), sabrás de lo que hablamos. Nada más navideño que una cena al calor del fuego, con las brasas chisporroteando.

Y, si no eres de esas afortunadas, siempre te quedará el recurso de la película de Netflix: nada menos que una hora de madera de abedul ardiendo para dar un toque acogedor a cualquier salón. Eso sí, está claro que con esta chimenea digital no lograrás el olor a leña en tu jersey, uno de los aromas por excelencia del invierno.

A abeto recién cortado

Quizás pensar en un abeto recién cortado que decorar con luces, bolas preciosistas y galletas de jengibre (sí, como la de Shrek) pueda llevar a tu mente a una escena de película estadounidense. Pero no hace falta que te vayas tan lejos: decenas de viveros de toda España venden cada año millares de árboles de Navidad naturales.

Son 100% degradables y respetuosos con el medioambiente; es decir: son totalmente eco-friendly. Y, no vamos a negarlo, uno de ellos lucirá genial en tu feedde Instagram. Si andabas buscando una decoración a prueba de likes, ahí la tienes.

A velas iluminando charlas interminables

Si hay una imagen que resuma el concepto de Navidad es la de un grupo de amigos o una familia sentada en una mesa. Allí, sobre esos manteles rojos que solamente planchamos para esas citas, arreglamos el mundo, nos ponemos al día, hacemos las paces, sonreímos, recordamos y, en definitiva, somos felices.

Y nada mejor que compartir esas conversaciones infinitas —en las que se juntan las comidas con las cenas y los cafés con los entrantes— a la luz de una vela. En los calendarios de adviento de Rituals te encontrarás por sorpresa con más de una. Cuando la prendas y su olor llene toda la estancia será, para tu cerebro, como si acabaras de hacer una foto de ese momento… olfato mediante.

A perfume de alegría

Piensa en el típico reportaje de reencuentros en los aeropuertos que cierra el telediario cada 24 de diciembre. ¿A qué huele ese momento? A nostalgia, a felicidad, a lágrimas, a bienvenidas y, sobre todo, a abrazos. Mejor dicho: a los perfumes que se transmiten de abrazo en abrazo y que hacen que aquello de “volver a casa por Navidad” tenga su propio aroma: el de la colonia de tu madre, que tanto habías echado de menos y tan bien recordabas.

De acuerdo: la Navidad también huele a ese perfume que le regalas año a año a tu tío porque no tienes muy claro qué le puede gustar… pero esa ya es otra historia.

A buñuelos recién hechos

Pocas cosas en la vida generan más felicidad que abrir la puerta de casa y que el olfato te avise de que hay un postre casero esperándote. Y no uno cualquiera, sino buñuelos hechos por tu madre, tu abuela, tu tía o todas juntas en una especie de liga profesional de la cocina navideña. Con todo el respeto a los amantes del turrón y el mazapán, nada puede superar a unos buñuelos y un chocolate caliente como merienda previa a la Cabalgata de Reyes.

A nuevo y a estreno

La Navidad (o al menos la de los niños) huele a plástico. Quizás, en la superficie, no sea el olor más romántico de esta lista, pero en el fondo es el de la magia y la ilusión. ¿Recuerdas a qué olían tus mañanas del 25 de diciembre o del 6 de enero? Efectivamente: al plástico de tus muñecos nuevos, a esas primeras botas con tacón que te morías por sacar a pasear o a la caja de ese primer teléfono móvil que te hizo dar un salto de emoción solo con echarle un vistazo.

Una vez superada la edad de la inocencia, la Navidad sigue oliendo a estreno. A libros por leer, a la tinta que impregna las libretas en las que apuntas tus buenos propósitos y a vinos regalados que saben mejor si se descorchan en buena compañía.

Fotos | Unsplash – SabrinaRipkeFotografieInna LesykRodion Kutsaev | Rituals

¿Y si volvemos a enamorarnos de la Navidad? Pequeños gestos que nos hacen felices

¿Y si volvemos a enamorarnos de la Navidad? Pequeños gestos que nos hacen felices

Dicen que la fe mueve montañas, pero, ¿qué hay de la ilusión? Pocos sentimientos son más poderosos que ese, capaz de hacernos soñar con lo imposible y motivarnos para conseguir lo que más deseamos. Esa emoción, además, se acentúa inevitablemente cuando nos acercamos a la época más ilusionante del año: la Navidad.

Después de que, por fin, haya llegado el frío, las primeras campanillas comienzan a tintinear. Seguro que ya has visto algún escaparate con decoración navideña, has bajado del altillo tu jersey de reno (ese que era la envidia de tus primos pequeños en las cenas del año pasado) o has encontrado looks que podrías lucir en Nochevieja en tus tiendas favoritas.

ESCAPARATES, ADORNOS, EL FRÍO… ¿TE HAN RECORDADO LO MUCHO QUE TE GUSTAN ESTOS DÍAS MÁGICOS?

Y entonces te ha dado un vuelco al corazón: has recordado lo mucho que te gustan esos días mágicos… y lo poco que queda para volver a vivirlos. Como toda fiesta, la Navidad también tiene su preparación y el preludio de esos días de luz, amigos y reencuentros es el tiempo perfecto para que retomes esos pequeños gestos que te hacen feliz.

Del chocolate a la belleza: el calendario de adviento

Hubo un tiempo en el que toda nuestra preocupación era salir del colegio y llegar a casa para empezar nuestro calendario de adviento. Era 1 de diciembre e íbamos a abrir la primera ventanita y a comernos la primera chocolatina: el mundo no podía ser un lugar mejor.

Hoy, ese tipo de cuentas atrás siguen emocionándonos, pero ahora podemos cambiar el chocolate por otra dulce recompensa: la de tener un tiempo para cuidarnos, mimarnos y relajarnos. Eso es lo que nos ofrecen las dos versiones del calendario de adviento de Rituals: 24 recompensas, una por cada día del mes de diciembre hasta la visita de Papá Noel, para reencontrarnos con nuestra belleza y la belleza de la Navidad. Además, el árbol quedará ideal como una pieza deco más en tu escritorio.

SI ALGO TE HACE FELIZ, NO HAY POR QUÉ ESPERAR. IT’S XMAS TIME!

¿Eres de las que espera hasta el puente de diciembre para poner la decoración navideña o de las que cree que, pasado Halloween, se abre la veda? Si algo te hace feliz, no hay por qué aguardar. Así que ya puedes ir desempolvando los calcetines rojos que colgarás en la estantería y los bastones gigantes de caramelo. It’s Xmas time!

Si uno de tus propósitos para 2017 era dar rienda suelta a tu creatividad y aún no te has puesto a ello, estás a tiempo: crear tu propia corona de adviento para tu recibidor puede ser tu pequeño proyecto de decoración. Seguro que trabajar en un DIY así te saca más de una sonrisa.

Prende la mecha de un ambiente mágico

Está claro: la decoración, si bien es esencial para crear un ambiente, no lo es todo. Nada como un buen aroma para lograr ese efecto acogedor en tu salón. Visualiza: todo preparado para una cena y, justo antes de que lleguen los invitados, prendes la mecha de una vela que está sin estrenar. Al momento, todo huele a lavanda —o a tu olor favorito—. ¿A que solo pensarlo te pone feliz?

El hygge es la última tendencia nórdica en estilo de vida que ha llegado a nuestros hogares. ¿Qué es exactamente? Lo que estamos comentando aquí: dedicar tiempo, en tu hogar, a todo aquello que te llena de alegría y bienestar. Los domingos de peli y mantita (o Netflix and chill, la versión 2.0) son a nuestro estado de ánimo lo que una batería portátil a tu teléfono en un día de viaje: la mejor manera de recargar pilas.

CONTAGIAR EL ESPÍRITU DE LA ALEGRÍA REFUERZA NUESTRO OPTIMISMO

Coger una buena novela y leértela de una sentada junto a una lámpara de luz cálida mientras ves cómo los cristales se empañan por el frío y tomas un chocolate caliente. Esa es otra escena que estaría aprobada con sobresaliente por un experto en hygge. Y un momento que, solo con imaginárnoslo, nos lleva las endorfinas a las nubes.

La felicidad, compartida, llena el doble. Suena a cliché —a cliché navideño, para más señas—, pero es cierto que contagiar ese espíritu de alegría refuerza nuestro optimismo. Por eso nos encanta escribir postales (si tienen un punto hortera, mucho mejor, para hacer ese guiño a Love Actually que nos fascina) y mandarlas a nuestros amigos. Si eres una nativa digital que jamás ha pegado un sello, pruébalo: es mucho mejor que enviar un email.

La Navidad, entre muchos motivos, nos ilusiona porque nos da tregua para hacer cosas que, en otros momentos, no nos permitimos a nosotras mismas. ¿Abrir una botella de champán con tus amigas un martes en casa después del trabajo? Es vuestra quedada previa a la cena de Navidad: cero remilgos.

Y la Navidad, año tras año, nos hace soñar fuerte y volar alto. Planear una escapada a la nieve con todos tus amigos para despedir el año es otro de esos sencillos, pero grandes, placeres de esta época. Como poner la vajilla de los días bonitos, estrenar medias, cocinar con tu abuela el postre que te encantaba cuando eras pequeña, conseguir que tu hermana te preste su carmín caro y quedar con tus amigas para patinar sobre hielo y reíros de las caídas de cada una.

¿Existe un momento mejor para recordar lo que te hace feliz que la antesala de la Navidad? ¡Viva el adviento!

Fotos | Unsplash – freestocks.orgDaiga EllabyAnthony TranErwan Hesry